Esquema Comparativo de la lectura “Estudio en Escarlata” de Arthur Conan
Doyle
Resumen.- Se
trata de la primera novela sobre el famoso detective Sherlock Holmes. Es
narrada en primera persona por el Doctor John H. Watson, compañero de investigaciones
del primero. La acción sucede en Londres en el último cuarto del S. XIX.
Watson comienza
dando algunos datos de su biografía: estudia medicina, se alista en el ejército
británico y es enviado a Afganistán, donde es herido y, licenciado del ejército
va a residir a Londres. Por medio de un amigo común es presentado a Holmes,
quien busca compañero para rentar de manera compartida un alojamiento.
Ambos
alquilan uno en Baker Street 221B. Una vez viviendo juntos, Holmes dice a
Watson que su profesión es de “detective consultor” y que incluso detectives
profesionales de Scotland Yard (S.Y.) aprecian sus consejos.
Muy
pronto Watson comprueba que es cierto: dos detectives, Tobías Gregson y
Lestrade escriben a Holmes pidiendo su opinión sobre un crimen que ha ocurrido la
noche anterior en una casa desocupada de un conjunto residencial llamado Lauriston
Garden en las afueras de Londres.
Holmes
y Watson se trasladan al lugar, donde lo esperan Gregson y Lestrade. Holmes
comienza a hacer rigurosas observaciones de la calle y del camino de entrada a
la casa, de la habitación vacía, del cadáver y de sus expresiones, de un charco
de sangre del suelo y de una palabra escrita con sangre en la pared. Encuentra
huellas solamente de dos calzados distintos, de hombre.
Lo
primero que propone Holmes es que la víctima murió asesinada por
envenenamiento, por no presentar heridas y por su examen personal del cuerpo, y
que por eso mismo la sangre regada posiblemente sea del asesino, quien escribió
la palabra alemana Rache (castigo).
No
faltaban las posesiones del difunto, por lo que Holmes descarta robo. Las
identificaciones que portaba el cuerpo lo identifican como Enoch J. Drebbe
(apellido de origen alemán) de nacionalidad norteamericana y procedente de
Cleveland, Ohio. Una carta dirigida a él y otra dirigida a un Sr. Joseph
Stangerson que informaba sobre fechas y horarios de partida de barcos de
Liverpool parecen indicar que ambos planeaban regresar juntos a Nueva York
pronto.
Al
levantar el cadáver, un anillo de boda de mujer rueda por el suelo. Los
detectives de S.Y. sospechan que hubo una mujer en la escena del crimen, y por
la palabra alemana, que hay algún móvil político. (En ese tiempo los
socialistas alemanes daban mucho de que hablar).
Al salir, Holmes expresa sus impresiones: por
la huellas de la calle y del sendero a la casa sabe que los dos hombres
llegaron juntos en carruaje (no hay huellas de un tercer hombre como posible
conductor ni de mujer); por las huellas de cada uno, que el sobreviviente y
posible asesino era joven y calzaba botas de punta cuadrada; por la escritura
de la palabra escrita con sangre, que su estatura era alta y que tenía uñas
largas en mano derecha, además cree que fue escrita para despistar porque un
verdadero alemán la escribiría de otra forma; por la expresión del cadáver, que
fue obligado a ingerir el veneno, y que no sangró, por lo que cree que la sangre regada sea del asesino. Esto le
sugiere que es de temperamento sanguíneo y de cara rubicunda.
El siguiente paso de Holmes fue enviar un
telegrama a Cleveland para averiguar los antecedentes de Drebber e ir a
entrevistarse con el policía que descubrió el cadáver.
El
policía le contó que, estando de ronda la noche anterior en el conjunto
residencial y lloviendo, vio luz de vela en la casa que sabía desocupada. Al
entrar a revisarla, descubrió el cadáver. Al salir para solicitar apoyo, vio un
borracho alto y de cara rubicunda al que no le prestó mayor atención.
Holmes
cree que era el asesinó y que regresó a buscar el anillo que dejó olvidado en
el lugar del crimen y también dejó la vela encendida. Al ver al policía, simuló
estar borracho.
Holmes
publica en periódicos del día siguiente el hallazgo de un anillo con las
características de el encontrado en la escena del crimen, diciendo que se
encontró en una calle cercana a este. Para su sorpresa, acude una viejecilla a
recogerlo, diciéndole su nombre y que pertenece a su hija.
Al seguirla por la calle, ve que toma un coche
de alquiler y escucha la dirección donde quiere ir. Holmes se prende
discretamente a la parte trasera del carruaje, bajándose poco antes de llegar a
la dirección de destino. Alcanza a ver que al llegar al domicilio el cochero se
da cuenta que su carruaje iba vacío. Concluye que la supuesta viejecilla no era
tal, sino un hombre que se dio cuenta que lo seguía y muy ágil para bajarse del
coche sin que él ni el chófer se dieran cuenta y porque en la dirección dada
por la viejecilla no la conocían.
Así, se da cuenta de que
el sospechoso tiene por lo menos un cómplice dispuesto a arriesgarse por él.
Posteriormente, Holmes
recibió la visita de varios muchachos pobres, harapientos y sucios. Watson se
dio cuenta de que les hacía y pagaba algún encargo que no supo distinguir.
Los periódicos del
siguiente día publicaron diversas hipótesis sobre el asesinato: uno que era un
asesinato por diferencias entre refugiados políticos socialistas. Otro,
aventuraba un castigo al quebrantar algún código interno.
Otro, decía que el
detective Gregson de S.Y. había declarado
que el muerto, junto con su secretario particular Joseph Stangerson, hacían un
viaje por Europa y en Londres se habían hospedado en la pensión de Madame Charpentier.
Al despedirse de la dueña, dijeron que tomarían un tren a Liverpool para embarcarse
de regreso a Estados Unidos. Se ignoraba que pasó para que llegara Drebber al
lugar de su muerte.
Más tarde, Gregson visitó
a Holmes para decirle que ya había detenido al asesino: primero, había revisado
el sombrero del difunto encontrando nombre y dirección del fabricante. Este le
dio la dirección donde había entregado el trabajo: la pensión de Madame
Charpentier. Después fue a interrogarla. Llorando, ella le dijo que Drebbe era
de costumbres vulgares, rudo, borracho y mujeriego, fijándose en Alicia, su
bella hija.
El secretario Joseph Stangerson, que era
tranquilo y caballeroso, había contenido a su jefe y le había apurado a que
regresaran a Estados Unidos. El día que debían tomar el tren a Liverpool,
Debber regresó solo a la pensión, diciendo que había perdido su tren y que iba
por Alicia. Pero ese día estaba presente Arturo, marinero hermano de Alicia,
quién lo corrió de la pensión y luego lo siguió para darle una lección.
Según Gregson, Arturo
siguió a Drebber hasta el lugar de la muerte y lo mató sin dejar señales de
violencia. La vela encendida, la sangre, la inscripción y el anillo eran pistas
falsas.
Finalmente, Gregson detuvo
a Arturo como sospechoso del asesinato. Este declaró que al seguir a Drebber
este se dio cuenta y huyó de él tomando un coche de alquiler. De regreso a la
pensión de su madre, se encontró con un compañero marinero y se fueron a pasear
durante el resto del día. No supo dar la dirección de su compañero, quien pudo
haber confirmado su relato.
Pero en esos momentos
llegó Lestrade, el otro agente de S.Y. Dijo que había intentado seguir la línea
de investigación que consideraba sospechoso al secretario Stangerson.
Creyó que el día del
asesinato Stangerson y Drebber se habían separado en la estación del tren.
Buscó al primero recorriendo los hoteles cercanos. Al llegar a preguntar dónde
efectivamente estaba hospedado, le dijeron que no salía por esperar a un
caballero. Pero descubrió que estaba muerto a cuchilladas y con la palabra rache escrita en su cabecera.
Un lechero testigo dijo
que había visto a temprana hora bajar por una escalera puesta a la ventana del
cuarto de Stangenson a un hombre alto y rubicundo.
Al revisar las cosas de
Stangerson, Lestrade encontró un telegrama procedente de Cleveland que decía
“J.H. está en Europa” y un paquete con dos píldoras.
Esta muerte echó por
tierra las tesis de los dos agentes de S. Y. y proporcionó a Holmes el último
eslabón para completar sus razonamientos.
Les dijo a sus compañeros
reunidos que esperaba un coche de alquiler. Al entrar el cochero, le pidió le
ayudara con su equipaje y aprovechó para esposarlo. Se resiste violentamente,
pero entre los cuatro hombres reunidos lo someten. Holmes declara que tienen al
asesino de Debber: el cochero Jefferson Hopper, quien posteriormente moriría encerrado
debido a la rotura de un aneurisma por ataques de furia.
La explicación final de
Holmes es la siguiente:
1).-Por las huellas que
encontró en la casa del asesinato, supo que habían llegado en un coche de
alquiler solamente dos hombres: Debber y su asesino.
2).-Por las
características físicas del cadáver, supo que había sido un envenenamiento
donde se le había obligado a ingerir el veneno.
3).- Por lo mismo
anterior excluye robo o lucha. También excluye el móvil político porque
generalmente en estos casos un asesino comete su fechoría y huye rápidamente,
pero toma en cuenta un móvil personal o amoroso porque el asesino saborea lenta y pausadamente su
venganza al ver morir a su víctima.
4).-Supuso que la sangre
del suelo era del asesino y que manó de su nariz ante la emoción de su
venganza: efectivamente, su físico alto, robusto y rubicundo coincidió con la
teoría en boga de los caracteres y temperamentos de los delincuentes según su
físico. Su muerte en la cárcel lo confirmó.
5).-El telegrama que
recibió de la policía de Cleveland sobre antecedentes de Debber le informó que
en los Estados Unidos había tenido problemas con un antigüo rival amoroso al que había denunciado por acoso varias
veces: Jefferson Hopper. El telegrama descubierto entre las pertenencias de
Stangerson declaraba que Hopper estaba en Europa, lo que hizo sospechar que
podía seguir a Debber para vengarse.
6).-Hopper llegó a Londres
y trabajó como cochero para mejor seguir los pasos de Debber. El día en que lo
vio salir huyendo de la pensión Charpentier supo que era su momento: pasó su
coche de alquiler junto a la víctima, quien lo tomó para escapar de Arturo. Con
algún pretexto lo llevó amistosamente a la casa desocupada que había
seleccionado previamente como un sitio adecuado para realizar su venganza. Ahí
se desenmascaró como Jefferson Hopper y obligó a Debber a tomar las cápsulas de
veneno. Mientras agonizaba, le mostró el anillo propiedad de la novia causante
de todo. Pero por su exitación, lo olvidó sobre el cadáver. Al regresar por él,
ya que con eso podrían identificarlo, la policía ya había descubierto el
cadáver. Al leer al otro día en el periódico que se había encontrado el anillo
en calles cercanas, decidió recuperarlo, pero mandando a recogerlo a un
cómplice hábil para el disfraz, como precaución.
7).- Hopper decidió
terminar su obra asesinando al secretario Stangerson, ya que debía estar enterado
de su enemistad con Debber. Con algún pretexto lo citó en su hotel con el
propósito de encontrarlo al momento de ir a cometer su crimen. Volvió a
escribir rache para despistar.
8).-Una vez cumplida su
venganza, a Hopper le convenía seguir con sus actividades cotidianas como si
nada al menos por un tiempo. Así, al siguiente día continuó trabajando como
cochero en Londres, de manera que los muchachos vagabundos dieron con él y le
hablaron de un trabajo en casa de Sherlock Holmes. Ni siquiera ocultó su nombre
verdadero, seguro de que la policía no tendría motivos para buscarlo.
Algunas ideas expresadas por Sherlock Holmes sobre su método
de investigación de delitos.
° Hay que procurarse
datos exactos, seleccionados y útiles, de manera que aclaren en vez de revolver
lo que se sabe del asunto.
° Con una observación
completa y sistemática y con el análisis lógico, se obtienen conclusiones
infalibles.
° El proceso de
investigación detectivesca consta de:
1).- Observación
2).- Deducción
3).-Análisis
Cada uno con sus propias
reglas.
° No se deben componer
teorías cuando no se tienen suficientes elementos de juicio, porque se corre el
riesgo de seguir hipótesis equivocadas.
° Las hipótesis
propuestas deben ser lo suficientemente amplias para abarcar todo lo necesario.
° Conviene intentar
pensar como el asesino.
° Cuando un hecho
contradice una cadena de deducciones, hay que interpretarlo de diferente
manera.
° Todo lo que se sale de
lo vulgar no es un obstáculo, sino una guía.
° La mayoría de la gente
acostumbra razonar “hacia adelante” o de manera sintética: de causas a
resultados.
° Al detective le
conviene razonar “hacia atrás”: de los resultados a los orígenes, de lo general
a lo particular. Esto es, razonar de manera analítica.