Sesión 5 Actividad 2 Composición del Marco Teórico.
Antecedentes.- HISTORIA
DE LOS SATÉLITES ARTIFICIALES
El origen de los satélites
artificiales está íntimamente ligado al desarrollo de los cohetes que fueron
creados, primero, como armas de larga distancia; después, utilizados para
explorar el espacio y luego, con su evolución, convertidos en instrumentos para
colocar satélites en el espacio.
Las actividades en el espacio,
incluyendo la tecnología satelital, se remonta a tiempos muy remotos, cuando el
hombre empezó a medir los movimientos de las estrellas, dando origen a una de
las ramas más antiguas de la ciencia, la Mecánica Celeste. Mucho después, se
empezaron a realizar los primeros cálculos científicos sobre la tasa de
velocidad necesaria para superar el tirón gravitacional de la Tierra
No fue sino hasta 1945, cuando el
entonces Secretario de la Sociedad Interplanetaria Británica, Arthur C. Clarke,
publicó un artículo -que muchos calificaron como fantasioso acerca de la
posibilidad de transmitir señales de radio y televisión a través de largas
distancias (transatlánticas) sin la necesidad de cables coaxiales (en el caso
de la televisión o relevadores en el de la radio), proponiendo un satélite
artificial ubicado a una altura de 36 mil km, que girara alrededor de la Tierra
una vez cada 24 horas, de tal forma que se percibiera como fijo sobre un punto
determinado y, por lo tanto, cubriendo en su transmisión una fracción de la
superficie terrestre. Este artefacto estaría equipado con instrumentos para
recibir y transmitir señales entre él mismo y uno o varios puntos desde tierra;
también, añadía que para hacer posible la cobertura de todo el planeta habrían
de colocarse tres de estos satélites de manera equidistante a la altura
mencionada, en la línea del Ecuador. El artículo presentaba, además, algunos
cálculos sobre la energía que se requeriría para que dichos satélites
funcionaran, y para ello proponía el aprovechamiento de la energía solar.
Con esos elementos en mente, la
Marina de los Estados Unidos de América (E.U), unos años más tarde, utilizó con
éxito el satélite natural de la Tierra -la Luna- para establecer comunicación
entre dos puntos lejanos en el planeta, transmitiendo señales de radar que
dicho cuerpo celeste reflejaba, logrando con ello comunicar a la ciudad de
Washington con la Isla de Hawai. Esto comprobó que se podrían utilizar
satélites artificiales con los mismos fines, pero salvando la desventaja de
depender de la hora del día para obtener las señales reflejadas. Se emprendió,
un ambicioso proyecto denominado Echo, el cual consistía en utilizar un enorme
globo recubierto de aluminio para que sirviera como espejo y reflejara las
señales emitidas desde la Tierra. El artefacto, visible a simple vista, fue el
primer satélite artificial de tipo pasivo por su característica de servir
solamente como reflejo y no tener aparatos para retransmisión; los llamados
satélites activos vendrían después, con los avances tecnológicos y las
experiencias que poco a poco fueron enriqueciendo el conocimiento en este
campo.
En la siguiente década, el Año
Geofísico Internacional (1957-1958), marcó el banderazo de salida de una
carrera espacial que durante muchos años protagonizaron E.U. y la Unión
Soviética, siendo está última la que se llevó la primicia al lanzar al espacio,
el 4 de octubre de 1957, el satélite Sputnik I, el cual era una esfera metálica
de tan solo 58 cm de diámetro. En diciembre de ese mismo año, E.U. también
lanzó su propio satélite, el Vanguard, aunque sin éxito, pues se incendió en el
momento de su lanzamiento.
La Unión Soviética siguió su camino
e instaló en órbita la segunda versión del Sputnik, en noviembre de 1957, ahora
con un ser vivo como pasajero: la perra Laika. Después, hubo una tercera
versión del Sputnik que se lanzó en 1958.
Unos meses antes, E.U. -continuando
con el reto impuesto- lanzó el satélite Explorer l, y con ello se apuntó un
tanto en el mundo de la ciencia al descubrir los cinturones de radiación que
rodean a la Tierra, a los que llamaron Van Allen en honor al líder de los
científicos responsables de esa misión. Posterior a ese satélite, siguieron sus
versiones II, III y IV, de los cuales el Explorer II falló.
El primer experimento en
comunicaciones desde el espacio también fue en 1958, cuando un cohete Atlas-B,
equipado con un transmisor y un reproductor, emitió hacia la Tierra un mensaje
grabado con anterioridad por el presidente Eisenhower. El Atlas-Score permitió
demostrar que la voz humana podía propagarse superando la considerable
distancia existente entre el planeta y el satélite. El concepto fundamental era
sencillo: un repetidor colocado en un lugar suficientemente elevado podría
dominar mucha mayor superficie que sus homólogos terrestres. El repetidor, por
supuesto, sería colocado en órbita, aunque su limitación principal sería la
movilidad del objeto en el espacio.
Todos esos satélites aportaron
importantes conocimientos al mundo científico, pues al ser equipados cada vez
con mejores y más sofisticados instrumentos de medición, permitieron conocer
las condiciones del espacio que rodea a la Tierra y, con ello, promover nuevos
experimentos.
Fue así que el primer satélite
activo que se puso en órbita fue el Courier, de propiedad estadounidense
(lanzado en 1960), equipado con un paquete de comunicaciones o repetidor que
recibía las señales de la Tierra, las traducía a frecuencias determinadas, las
amplificaba y después las retransmitía al punto emisor.
Así, se sucedieron muchos otros
lanzamientos de satélites con fines experimentales en el campo de las comunicaciones
para transmisiones de radioaficionados y señales de televisión en diversas
bandas de frecuencia o con propósitos militares, de tal forma que al terminar
1962, EU. contaba ya con 120 satélites puestos en órbita, mientras que Rusia
tenía 33.
En 1963, en Estados Unidos de
América se fundó la primera compañía dedicada a telecomunicaciones por satélite
(COMSAT). También, en ese mismo año la Unión Internacional de
Telecomunicaciones (UIT), durante una conferencia sobre radiocomunicaciones,
expidió las primeras normas en materia de telecomunicaciones por satélite.
Gracias a la construcción de
cohetes más potentes -que llevaron satélites a la altura adecuada- y al
desarrollo de la electrónica como un elemento importante relacionado con muchas
funciones de un satélite, en 1964 se logró colocar en órbita geoestacionaria o
Cinturón de Clarke primer satélite de este tipo (geoestacionario): el Syncom 3,
que permitió en Europa la transmisión de los juegos olímpicos de Tokio.
En agosto de 1964 se formó el consorcio
internacional Intelsat, encargado de administrar una nueva serie de satélites
geoestacionarios disponibles para todo el mundo, el primero de sus satélites
fue el Early Bird o Intelsat-1. En la actualidad, existen alrededor de 200 de
esta clase, en su mayoría geoestacionarios, conectando lugares de todo el mundo
y que, además de servir para la telecomunicación internacional, se emplean para
servicios como televisión y observación meteorológica, entre otras
aplicaciones.
Esos acontecimientos marcaron el
inicio de la era espacial, desarrollándose con rapidez la capacidad de fabricar
una gran variedad de naves que al principio parecían modestas, pues sólo
lanzaban satélites experimentales de investigación relativamente sencillos, que
después, en la década de los años 70, se convirtieron en sofisticados
prototipos de vehículos espaciales para comunicaciones y meteorología y, más
adelante, para sondeos lunares y planetarios.
Fuente: http://www.ciberhabitat.gob.mx/medios/satelites/artificiales/index.html
Bases Teóricas:
¿Qué hay dentro de un satélite?
Para entender qué hay dentro de un
satélite primero hay que conocer los distintos tipos de satélites que existen:
SATÉLITES CLIMÁTICOS: Son una herramienta esencial para que los
meteorólogos puedan predecir el clima o conocer lo que está sucediendo en el
mismo intante en distintas regiones de un país o del mundo. La mayor parte de
los satélites meteorológicos fueron fabricados por Estados Unidos, Rusia,
Japón, Francia, y en parte Alemania, Italia y Gran Bretaña. Son administrados
por Estados UNidos, Rusia, Japón y un consorcio de naciones europeas. Algunos
de los satélites climáticos más famosos incluyen a las series TIROS (Television
Infrared Observation Satellite - Satélite de Observación Infrarroja para
Televisión. Aunque hoy son conocidos como NOAA por ser administrados por la
National Oceanic and Atmospheric Administration o Administración Oceánica y
Atmosférica Nacional); KOSMOS (de la Unión Soviética y luego Rusia); GOES
(satélites estadounidenses cuyas siglas significan Geostationary Operational
Environmental Satellite o en español Satélite Operacional Ambiental
Geoestacionario) y METEOSAT (una serie de satélites meteorológicos europeos
construidos por las empresas de tecnología aeroesacial francesas Aérospatiale,
Cannes Mandelieu Space Center, Matra, la alemana MBB, la italianas Alenia
Aeronautica, y la británica Marconi Company). Esto satélites cuentan con cámaras
que envían fotos del clima terrestre, algunos desde una posición fija
geoestacionaria (a 35.786 kilómetros de altura siempre fotografiando la misma
franja del planeta) y otros desde órbitas polares (que giran de polo a polo a
unos 850 kilómetros de altura, completando una revolución en 100 minutos, por
lo que cada vez que hayan completado una vuelta la Tierra ya ha girado unos
25°, permitiendo así que fotografíen una franja distinta tras cada vuelta). Los
satélites climáticos geoestacionarios son los de la serie GOES (hacia 2013 con
cuatro satélites en operación que cubren varias partes del globo terestre, y
siendo el GOES-10 el que cubre el clima de América) y los METEOSAT europeos;
mientras que los de órbita polar son los de la serie TIROS (también conocida
como NOAA).
SATÉLITES DE COMUNICACIÓN: Permiten conversaciones
telefónicas y envío de datos a través del satélite. El elemento más importante
de un satélite de comunicaciones es el transpondedor (un receptor de ondas de
radio que recibe una conversación a cierta frecuencia y luego la amplía
retransmitiéndola nuevamente a la Tierra en otra frecuencia. Normalmente un
satélite de comunicaciones contiene cientos o incluso miles de transpondedores
que permiten miles de comunicaciones simultáneas. Los satélites de
comunicaciones tienen órbitas geoestacionarias, así las antenas en la Tierra
que les envían y reciben las señales no se tienen que mover y siempre apuntan
hacia la misma dirección del cielo donde el satélite se encuentra.
SATÉLITES DE TRANSMISIÓN TELEVISIVA: Son iguales a los satélites
de comunicación y son utilizados para enviar señales televisivas de un lugar a
otro para permitir transmisiones en vivo o el envío de señales de empresas de
televisión satelital (como Direct TV) de la estación de transmisión a las casas
de cada uno de los clientes suscriptos.
SATÉLITES CIENTÍFICOS: Realizan una gran variedad de
misiones científicas. El satélite científico más famoso es el Telescopio
Espacial Hubble, ubicado en una órbita a 559 kilómetros de altura con un
período (tiempo en completar una vuelta alrededor de la Tierra) de 96-97
minutos, una longitud de 13,2 metros y una masa de 11.110 kg; se ha encargado
durante años de tomar las imágenes provenientes de los lugares más lejanos del
universo con que cuenta la humanidad ubicados a miles de millones de años luz
de la Tierra. También existen otros satélites científicos que investigan todo
tipo de fenómenos naturales que van desde manchas solares hasta rayos gamma.
SATÉLITES DE NAVEGACIÓN: Utilizados para que los aviones y
barcos puedan navegar, aunque en los últimos años han sido puesto a
disponibilidad civil, ya que hoy todo tipo de vehículos civiles hacen uso de
ellos a través del servicio brindado por los satélites de GPS (Gobal
Positioning System o Sistema de Posicionamiento Global) de la serie NAVSTAR de
fabricación y administración estadounidense.
SATÉLITES DE RESCATE: Responden a señales de radio de vehículos extraviados
(por ejemplo buques en peligro o aviones caídos en zonas inhóspitas) las cuales
son enviadas a equipos de rescate para situaciones de emergencia.
SATÉLITES DE OBSERVACIÓN TERRESTRE: Observan cambios de todo tipo en
distintas regiones del planeta, como por ejemplo deforestaciones, cobertura de
hielo en los polos o zonas de glaciares, crecimiento y desarrollo de zonas
urbanas, temperaturas promedio de distintas regiones del planeta, movimiento de
continentes, etc. Los más famosos son los satélites de la serie LANDSAT de
origen estadounidense.
SATÉLITES MILITARES: Son satélites que aunque estén ahí arriba nuestro, su
información es confidencial. Este tipo de información incluye inteligencia
estatal que hace uso de equipos sofisticados de fotografía de alta tecnología
electrónica, para reconocimiento de actividades en distintos países del mundo
(operaciones militares de países investigados, búsqueda de narcotraficantes y
grupos paramilitares, etc). Algunas de sus aplicaciones incluyen el
relevamiento de datos de comunicación encriptados entre distintos puntos de la
Tierra, monitoreo de operaciones con energía nuclear, observación del
movimiento de tropas, alerta de lanzamiento de misiles, fisgoneo fotográfico de
distintas regiones del mundo, etc. Por lo que toda actividad realizada hoy en
la Tierra puede ser tranquilamente observada por las Fuerzas Armadas de los
países más poderosos del mundo gracias a estos satélites que literalmente
pueden observar todo lo que sucede aquí abajo.
A pesar de los distintos tipos de satélites
que existen y los diferentes servicios que brindan, hay una gran cantidad de
elementos en común que se pueden encontrar en todos ellos; entre los que se
incluyen:
1).-Todos ellos cuentan con una
carcasa de metal o de un compuesto de distintos materiales, llamada el bus del
satélite. Dentro del bus se colocan todos los dispositivos que permiten a los
satélites brindar los servicios para los que han sido desarrollados. Por otra
parte el bus siempre debe ser lo suficientemente resistente para soportar el
lanzamiento y las distintas condiciones a las que se verá expuesto en el
espacio un satélite.
2).-Todos ellos cuentan con una
fuente de energía que por lo general está compuesta por celdas recolectoras de
energía solar y baterías para su almacenamiento. Las matrices de celdas solares
proveen energía para cargar las baterías recargables. Algunos diseños nuevos
incluyen el uso de celdas de combustible de hidrógeno (generando energía
eléctrica a partir de hidrógeno).
La disponibilidad de energía es
vital para la mayor duración posible del tiempo de vida de un satélite. Se han
utilizado muy pocas veces satélites que funcionaban a partir de energía
nuclear, pero luego de un accidente ocurrido con el satélite soviético Kosmos
954 en enero 24 de 1978, que luego de una falla en la separación del reactor
nuclear antes de su reingreso a la Tierra, provocó que el mismo reingrese junto
al resto de satélite y al desintegrarse, los desechos nucleares cayeran
desparramándose sobre el norte de Canadá; lo cual puso en emergencia a la
región y la posterior puesta en marcha de una operación de limpieza ambiental.
El estado de los sistemas de energía son constantemente monitoreados desde los
centros de control en la Tierra, en donde se reciben los datos por medio de
señales telemétricas (de medición a distancia) enviadas desde los satélites.
3).-.-Todo satélite contiene una
computadora de a bordo para controlar y monitorear los distintos sistemas y
dispositivos del mismo.
4),.Todos los satélites cuentan con
un sistema de señales de radio y antenas receptoras y emisoras de dichas
señales. Como mínimo deben tener un receptor/transmisor de señales de radio
para que desde el centro de control terrestre se pueda monitorear su estado de
funcionamiento. Muchos satélites pueden ser controlados desde tierra para que
realicen diversas tareas desde cambiar la órbita hasta reprogramar el sistema
de la computadora de a bordo.
5).-Todos ellos cuentan con un
sistema de control de incinación (Attitude Control System o ACS). El ACS
mantiene al satélite apuntando siempre en la dirección correcta. Por ejemplo el
el Telescopio Espacial Hubble tiene un sistema de control muy complejo para que
el telescopio pueda apuntar durante varias horas o incluso días hacia la misma
dirección en el espacio universal a pesar de orbitar a una velocidad de 27.359
km/h. Dicho sistema de control está compuesto por un conjunto de dispositivos
que incluyen giroscopios (para medir la inclinación), acelerómetros (para medir
la aceleración), un sistema estabilizador de ruedas de reacción (la rueda de
reacción es un artefacto que se utiliza en vehículos espaciales para cambiar su
momento angular sin consumir combustible), propulsores y un conjunto de
sensores que determinan la posición del artefacto guiándose con las estrellas.
Fuente:
https://www.youbioit.com/es/article/shared-information/15589/que-son-los-satelites-artificiales-y-como-funcionan
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